H. Ayuntamiento de Venustiano Carranza

San Bartolomé de los Llanos

San Bartolomé de Los Llanos –hoy Venustiano Carranza- es un centro urbano ubicado sobre la ladera sur del cerro Yalench´en, a 800 msnm. Esta pequeña ciudad chiapaneca, cabecera del municipio del mismo nombre, cuya población asciende a cerca de 17,000 habitantes, se localiza en el centro geográfico del estado de Chiapas, en los límites del Altiplano y la Depresión Central. De hecho, el cerro Yalench´en, a modo de cuña, se desprende del Altiplano adentrándose a las cálidas tierras de la Depresión.

El origen de San Bartolomé se remonta a las fundaciones que llevaron a cabo los dominicos en la temprana época colonial, en el naciente obispado de Chiapa. San Bartolomé surgió bajo la categoría jurídica de pueblo de indios a mediados del siglo XVI.

Los investigadores no se han puesto de acuerdo sobre la fecha exacta de fundación de esta localidad, toda vez que no existen documentos históricos precisos; no obstante, debemos situarla entre 1549 y 1560, fechas que marcan el inicio y la consolidación de las fundaciones coloniales en la provincia de Los Llanos.

Por otra parte, existen vestigios arqueológicos de ocupación prehispánica en varias zonas de la ciudad, lo que evidencia presencia humana antes de la llegada de los conquistadores; sin embargo, debido a que no se han llevado a cabo estudios arqueológicos sistemáticos desconocemos el periodo de ocupación de estos sitios. Lo que sí está claro es que la mayor parte de las evidencias arqueológicas se hallan muy cerca del manantial de La Toma, en una zona que abarca los actuales barrios de El Calvario, La Toma, El Cafetal y El Palmar.

La importancia del manantial de La Toma en relación a la presencia humana en las faldas del Yalench´en, en tanto principal fuente de abastecimiento del agua, parece haber tenido una continuidad desde la época prehispánica, hasta el siglo XX. En efecto, en parte, el hecho de que San Bartolomé fuese fundado sobre el mencionado cerro obedece, a mi parecer, a las bondades naturales y estratégicas del espacio. Cercano al asentamiento urbano colonial, en las partes más elevadas, existe dos manantiales que surtieron de agua a sus pobladores. De ahí que, desde la temprana época colonial, quizás desde el siglo XVI, fuera trascendental la construcción de sistemas hidráulicos que transportaran el agua de estos sitios, al centro del poblado.

Una de estas obras, quizá la más importante, iniciaba en el manantial llamado antiguamente El Pozo –hoy La Toma-; el agua seguía su trayectoria a través de canales de barro cocido (anteriormente de laja de piedra); y culminaba a un costado de la iglesia de San Bartolomé. En dos tramos separados de este sistema, y para sortear el declive orográfico, se levantaron arcos, de los cuales, únicamente persiste en pie el tramo que culmina en la primera avenida norte. Este se encuentra formado por cuatro arcos de medio punto realizados en tabique y mampostería de piedra, termina en una columna de agua de fuste geométrico y remate a manera de bóveda, este tramo actualmente es conocido por los habitantes locales con el nombre de “El Arco”. La evidencia histórica más temprana sobre la existencia del Arco data de 1792, cuando se aprueba su reconstrucción; sin embargo, algunos investigadores sugieren que su origen se remonta, inclusive hasta finales del siglo XVI.    

Por otra parte, San Bartolomé fue, en principio, un pueblo más de la Alcaldía Mayor de Chiapa, no obstante, desde finales del siglo XVI su población conoció un incremento gradual de tal manera que, a lo largo del siglo XVIII fue el pueblo con mayor número de habitantes de la Alcaldía. Según el historiador Juan Pedro Viqueira (s.f.) San Bartolomé fue:

“Entre 1720 y 1818 (…) el pueblo de indios con el mayor número de tributarios –y también de habitantes- y luego, desde la Independencia hasta 1829, el municipio más poblado de Chiapas. (…) Su importancia era tal que en 1800 se pensó en cambiar la subdelegación del partido de Los Llanos –que era Comitán- a San Bartolomé, dado que este pueblo tenía muchos más habitantes y ocupaba una posición más céntrica en el partido”. (p.9)

Más adelante señala:

(…) en el siglo XVIII San Bartolomé se convirtió en el principal lugar de descanso y refresco de los viajeros y comerciantes que transitaban por el camino real. Además, pudo expandir sus tierras de cultivo al adquirir las de los pueblos que habían desaparecido. La buena calidad de estas tierras, muchas de ellas irrigables, permitió que San Bartolomé se convirtiera en el granero de Chiapas y en el principal abastecedor de la capital, Ciudad Real. En 1721 San Bartolomé aportaba casi el 28% del maíz que los indios de la alcaldía mayor pagaban como tributo. Además, producía cantidades de algodón. (p.10)

A lo largo del siglo XIX una serie de epidemias generaron una catástrofe demográfica en San Bartolomé de Los Llanos, inclusive de mayores proporciones que las ocurridas en la época colonial. De cierta manera el estancamiento demográfico de este pueblo se ha explicado, en parte, debido a la enorme mortandad que se vivió en aquella centuria. Una decena de episodios de pestes ocasionaron la muerte de 3,000 personas. “En apenas once años (1826-1837), el sarampión, el cólera y la viruela dieron cuenta de por lo menos 2 200 personas en San Bartolomé y sus alrededores” (Barrera, 2016, p.15).

En las postrimerías del XIX, Corazón de Jesús Borraz Moreno, -descendiente de la familia ladina Borraz, cuya presencia en San Bartolomé se remonta al siglo XVIII- confeccionó la primera marimba cromática o de doble tecladura, basándose en un dibujo en carbón elaborado tiempo atrás por su tío Mariano Ruperto Moreno sobre una pared. A pesar de que existe mucha controversia al respecto, diversos investigadores aceptan por consenso que la primera marimba cromática en Centroamérica fue ejecutada por Corazón de Jesús Borraz Moreno, José Trinidad Santiago y los hermanos José y Ángel Borraz, durante la fiesta del Tercer Viernes en el atrio del Señor del Pozo y ante la presencia de decenas de romeristas procedentes de diversas partes del estado. La nueva innovación pronto fue retomada con éxito en otros pueblos de Chiapas, de tal manera que, este suceso, a decir de diversos musicólogos revolucionó el ámbito músical de la marimba.

Por último, en 1934, y debido a un decreto gubernamental, San Bartolomé de Los Llanos cambió de nombre a Venustiano Carranza, toponimia que se conserva hasta el día de hoy.  

Antrop. Juan Martín Coronel Lara
Cronista del H. Ayuntamiento de Venustiano Carranza Chiapas