H. Ayuntamiento de Venustiano Carranza

Reseña Histórica

Venustiano Carranza (San Bartolome de los Llanos)

El antiguo San Bartolomé de Los Llanos -desde 1934 Venustiano Carranza- es una pequeña localidad chiapaneca con cerca de 16,000 habitantes, ubicada en la región Los Llanos, entre los límites orográficos del Altiplano y los Valles Centrales. La fundación del pueblo, de origen colonial, fue llevada a cabo por frailes dominicos a mediados del siglo XVI, desde el convento de Copanaguastla.

El área urbana-arquitectónica del “Centro Histórico”, sujeta a acelerados procesos sociales de transformación física, aún resguarda un conjunto notable de edificios religiosos, políticos y particulares, de amplio interés histórico-cultural. En esta área propuesta se han contabilizado cerca de 150 casas-habitaciones con arquitectura tradicional caracterizada por el empleo de materiales constructivos tales como el adobe, la madera y las tejas. Estas edificaciones datan de finales del siglo XIX y principios del XX. La “Casa del Gallo”, en cuyo interior se resguarda una de las colecciones de arte sacro más destacadas de Chiapas, es el más notable ejemplo del estilo neoclásico que permeo en esta localidad a fines del XIX y principios del XX.

El Centro Histórico de San Bartolomé de Los Llanos, cuya traza urbana data de la segunda mitad del siglo decimonónico, se caracteriza por angostas calles orientadas de norte a sur y de este a oeste en torno a los edificios políticos y religiosos de mayor importancia en la localidad. Siete iglesias, una capilla y la Casa Cural forman parte del inventario de Monumentos Nacionales del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Los templos de San Bartolomé Apóstol -siglo XVI-, San Sebastián Viejo -siglo XVII- y San Pedro Mártir -siglo XVIII-, son extraordinarios ejemplos del sobrio y austero barroco colonial que caracterizó a los pueblos indios de Chiapas. Estas construcciones religiosas son, además, una clara muestra del ingenio y de la creatividad de los mayas tsotsiles que participaron en sus diferentes etapas constructivas. Ejemplos notables de la influencia indígena en la arquitectura colonial del pueblo los hallamos en dos nichos que contienen las esculturas en bajorrelieve de frailes dominicos, en la portada de la iglesia de San Pedro Mártir y más interesante aún el que parece ser un “Arco Falso Maya” ubicado en el campanario del templo de San Bartolomé Apóstol, que data de fines del siglo XVI, el cual constituye uno de los pocos ejemplos en Chiapas del sincretismo arquitectónico resultado de la amalgama de las técnicas constructivas importadas de Europa con aquellas de los nativos mayas de Mesoamérica, en la temprana época colonial.

Destacan también los templos de El Calvario, “San Sebastián Nuevo”, Señor del Pozo y Virgen del Carmen, todos de principios del siglo XX; así como la Capilla de Jesús de Nazareno, del siglo XIX. El santuario del Señor del Pozo, parece estar inspirado arquitectónicamente en el templo del barrio de El Cerrillo de San Cristóbal de Las Casas. En su interior se ubica la imagen de un Cristo Negro conocido localmente con el título Señor del Pozo, el cual constituye la escultura cristológica de mayor veneración en los Valles Centrales de Chiapas, atrayendo a cerca de 15 mil peregrinos durante los días de su festividad, el Tercer Viernes de Cuaresma. En tanto, el templo de El Calvario, erigido en la colina del mismo nombre, en el perímetro norte del Centro Histórico, se halla en una zona de ocupación prehispánica. En la década de 1920 y luego de su retorno de Europa, el párroco José del Carmen Albores, descendiente de una de las familias ganaderas más opulentas del pueblo, dirigió la construcción de la iglesia de la Virgen del Carmen, retomando elementos arquitectónicos de estilo neogótico ojival; la fachada principal del edificio, el artesonado y el ciprés de la Virgen expresan la adaptación y las reinterpretaciones a un contexto local, de formas arquitectónicas importadas. La Virgen del Carmen, por sus características constructivas de influencia neogótica ojival es un ejemplo único en el estado.

Destacados ejemplos del neoclásico chiapaneco, de fines del XIX y principios del XX, aplicado en contextos religiosos, los encontramos en los camarines de los altares mayores de las iglesias de San Pedro Mártir, Señor del Pozo y San Bartolomé Apóstol. El arte sacro que se resguarda en estas edificaciones históricas se integra por más de 40 obras –pinturas y esculturas- sobresaliendo las tallas de Jesús de Nazareno, San Bartolomé Apóstol y el Señor del Pozo, de origen coloniales.

En el polígono sur del Centro Histórico se encuentra una plaza rectangular “Parque Central” trazada durante el Porfiriato, la cual conserva pocos elementos arquitectónicos de aquel periodo. En el extremo norte del Parque se hallan las ruinas de los antiguos edificios del “Cabildo de ladinos” y del “Cabildo de naturales” con claras influencias neoclásicas. En el extremo sureste se encuentra el edificio de la antigua Escuela de Hilados y Tejidos, construida a fines del siglo XIX, la cual guarda sus características constructivas de aquel periodo, en la actualidad es la sede del Foro Cultural “Manuel Vleeschower Borraz”.

En el polígono noroeste del Centro Histórico se encuentra los vestigios arqueológicos de un antiguo acueducto colonial llamado “El Arco” que data del siglo XVIII. El sistema hidráulico, de cerca de un kilómetro de longitud, fue construido para transportar el agua del manantial “El Pozo” –actualmente ubicado en el barrio La Toma- al centro de San Bartolomé de Los Llanos. El agua seguía su trayectoria a través de canales de barro cocido y culminaba a un costado de la iglesia de San Bartolomé. Para sortear el declive orográfico se levantaron arcos de los cuales persiste en pie el tramo que culmina en la actual Primera Avenida Norte, formado por cuatro arcos de medio punto realizados en tabique y mampostería de piedra y terminación en columna de agua de fuste geométrico y remate a manera de bóveda. Por su importancia arquitectónica y social y, debido al hecho de ser uno de los más notables ejemplos de arquitectura hidráulica colonial en el sureste de México, esta construcción es considerada Monumento Histórico Nacional por el INAH.

Por otro lado, Venustiano Carranza es poseedora de un extenso repertorio de manifestaciones culturales de inestimable valor. Existe una añeja tradición de constructores y de ejecutantes de la marimba tradicional chiapaneca que se remonta hasta mediados del siglo XIX. La escuela de constructores de marimba se inicia con Corazón de Jesús Borraz Moreno quien, a fines del siglo XIX, según diversos historiadores, fabricó la primera marimba cromática o de doble tecladura en Chiapas. Años más tarde, en 1918, Francisco Santiago Borraz elaboró la primera marimba requinta, aportaciones que revolucionaron organológicamente este instrumento musical mexicano.

En 2012 la Asociación de Cronistas del estado de Chiapas A.C., con el apoyo del gobierno municipal, y la amplia participación ciudadana, presentaron ante la LXIV Legislatura del estado de Chiapas, la iniciativa que buscaba la declaratoria oficial de Venustiano Carranza como “Cuna de la marimba de doble tecladura”. En 2019 esta localidad fue sede principal del “XIX Festival Internacional de Marimbistas, Chiapas 2019”. En la actualidad aún funcionan alrededor de 5 talleres artesanales dedicados a la fabricación de marimbas tradicionales, las cuales son exportadas a nivel nacional e internacional, siendo Venustiano Carranza uno de los principales centros de producción de este instrumento a nivel nacional.

Asimismo, existe una amplia formación de músicos tradicionales de marimba. Este conocimiento, transmitido de generación en generación, se basa en formas empíricas de enseñanza-aprendizaje. En 1996 el maestro Manuel Vleeschower Borraz recibió el Premio Chiapas en la categoría Artes por su trayectoria en la ejecución de la marimba. La música de marimba cumple además importantes funciones sociales e identitarias, en Venustiano Carranza. Su sonido está presente en las más diversas facetas de la vida social: bautizos, XV años, bodas, funerales etc. Durante las fiestas tradicionales conjuntos musicales de marimba ejecutan en las plazuelas de las iglesias, el repertorio de sones tradicionales locales –la Maruchita, el Padrecito Rubén, Corre con 50, el Cerro de San Bartolo, etc.- acompañando los bailes comunitarios o bien a los juegos artificiales y los “toritos de petate”. El 24 de agosto, día de la fiesta patronal de San Bartolomé Apóstol, más de 20 conjuntos de marimba tocan simultáneamente en las plazuelas de las iglesias y en las calles del Centro Histórico.

El 50% de los habitantes de la localidad son hablantes del tsotsil, conocidos a nivel estatal con el genticilio “Totikes”. Venustiano Carranza es, además, uno de los centros de producción de textiles indígenas más importantes de México. Cerca de medio millar de mujeres se dedican a esta actividad económica y cultural. Los tejidos de algodón, elaborados con la técnica de gasa, en telar de cintura, expresan a través de los brocados la cosmovisión indígena: Venus, el Rayo, la ceiba y la milpa; son algunos de los símbolos característicos de la vestimenta tradicional. Existen más de 40 cooperativas de artesanas que venden sus productos textiles a nivel local, estatal, nacional e internacional. En 2019 Carmen Vázquez, tejedora del barrio San Sebastián obtuvo el Premio Nacional de Artes y Literatura en la categoría Artes y Tradiciones Populares y en 2020 la revista Forbes la incluyó en la lista de las “100 mujeres más poderosas de México”.

La cocina tradicional de Venustiano Carranza es resultado de más de 400 años de mestizaje culinario: existen más de 15 variedades de tamales elaborados a base de maíz y de frijol; 10 variedades de bebidas preparadas con maíz; embutidos, quesos, “quesillos” y mantequilla; más de 15 variedades de dulces tradicionales y cerca de 15 platillos indígenas de fiesta entre los que sobresalen: el caldo de guajolote para boda, el “arroz de Carrerante” -preparado con cerdo y arroz- y el tradicional cochinito.

A lo largo del año tiene lugar cerca de 50 festividades religiosas inscritas en el santoral católico. Existe una organización tradicional religiosa encabezada por los “Krincipaletik”, la localidad cuenta con alrededor de 60 autoridades tsotsiles de este tipo, encargados de realizar los rituales indígenas. Durante las fiestas más importantes se llevan a cabo complejas danzas y representaciones de teatro religioso acompañados de música tradicional de tambor, y flauta: la danza del Malinche –con 12 ancianos que portan penachos y sonajas-, el Caballo de Palo, la representación de Moros y cristiano, conocido como “Los Carrerantes” y el Carnaval en que participan Negros, Maruchas –hombres vestido de mujeres- y Chamulas con máscaras y pieles silvestres son los ejemplos más notables del teatro indígena local. Durante la Semana Santa los Krincipaletik realizan las ceremonias al “Xutax”, representación local de Judas Iscariote el cual es objeto de un interesante culto.

Las festividades más importantes del calendario ceremonial son: San Sebastián -20 de enero-, Virgen de Candelaria -9 de febrero-, Jesús de Nazaret -Primer Viernes de Cuaresma-, Señor del Pozo –Tercer Viernes de Cuaresma-, Semana Santa, San Pedro Mártir -29 de abril-, Virgen del Carmen -16 de julio-, San Bartolomé Apóstol -24 de agosto- y Todos Santos -1 y 2 de noviembre-. Por último, hay que señalar que desde 1934 la localidad cambio de nombre, de San Bartolomé de Los Llanos a Venustiano Carranza. En la actualidad es cabecera del municipio homónimo y sede de la región socioeconómica “IV De Los Llanos”. Desde esta perspectiva histórica y socioeconómica la declaratoria de San Bartolomé de Los Llanos como Pueblo Mágico consolidaría el turismo cultural en esta región chiapaneca y podría reactivar el interés por el antiguo Camino Real de Chiapas, ruta colonial de la cual formó parte fundamental.